Cómo limpiar el horno de leña en cinco simples pasos

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Cocinar con un horno de leña no solo es sugestivo sino que le da a la comida un sabor inimitable. Hoy en día, por esta razón, viene bien tener un horno de leña en casa o en el jardín. La leña es el combustible más antiguo utilizado para cocinar y a pesar de la llegada al mercado de aparatos de cocción más modernos y más eficaces que funcionan con otros carburantes, sin duda sigue siendo la mejor fuente de alimentación en cuanto a la calidad de la cocción. Por supuesto que para disfrutar a fondo del horno de leña, después de utilizarlo para hornear pizzas, pasteles y otras gollerías, hace falta un poquito de mantenimiento y limpiarlo habitualmente.

Cinco pasos para limpiar el horno a la perfección

Hacer la limpieza del horno es, por ende, fundamental para que funcione correctamente y sobre todo para que la comida no absorbe olores y sabores indeseables. De hecho, muchas veces las pizzas que huelen mal o saben peor son solo el fruto de un horno de leña que no se ha limpiado adecuadamente. La calidad y la fragancia de la comida no se juzgan solo por el tipo de cocción sino también por la higiene del horno. Con todo, no es para tanto; sigue estos consejos y tu horno de leña podrá cocinar todos los alimentos y, de paso, exaltar su sabor.

Elegir las herramientas adecuadas es esencial

Para limpiar el horno de leña de la mejor manera, la elección de las herramientas y de todo lo necesario es muy importante. Sin duda, no puedes prescindir de:

  • una pala
  • un cepillo con cerdas de cobre en forma de media luna
  • agua
  • vinagre
  • un cepillo grande con cerdas de latón
  • un trapo

Además, los pizzeros más duchos recomiendan utilizar un fuelle para remover las cenizas sin riesgo de quemaduras. Después de encender el horno y de mover las brasas en el horno con la pala, el fuelle viene de perillas para preparar la solera para cocinar pizzas y otras exquisiteces.

1 – ¿Cúal es el mejor momento para limpiar el horno de leña y deshollinar su salida de humos?

Quizás no sea tan inútil repetir esta cosa; espera hasta que el horno se enfrie antes de limpiarlo. El horno de leña funciona mejor si se limpia cada día. Para hacer un mantenimiento apropiado del horno hace falta deshollinar periodicamente el tubo de salida para que esté siempre despejado y en bueno estado. No te preocupes, es simple y barato. Mueve con fuerza un cepillo grande con cerdas de latón de arriba hacia abajo por toda la longitud del tubo de salida, luego elimina el hollin y limpia la solera del horno.

2 – Eliminar las cenizas : una operación esencial para limpiar el horno

Habitualmente los hornos de leña están hechos de ladrillos refractarios que resisten a las altas temperaturas y por esto necesitan un poco de mantenimiento. Limpiar el horno es condición sine qua non para garantir una cocción de primera de los alimentos. El primer paso es quitar los residuos de ceniza que procedan de la combustión de la leña. Para hacer esto, se puede usar una pala que recoja el grueso de las cenizas o un cepillo, junto con un rascador o un cuchillo que elimine residuos de alimentos quemados teniendo cuidado de no dañar la solera. Para limpiar aún más en profundidad el cepillo en forma de media luna o el fuelle te vienen como agua de mayo. La presencia de hollín en la comida, la dificultad del horno para alcanzar la temperatura adecuada o el exceso de humo durante la cocción son todos señales de alarma que delatan un mal funcionamiento de la salida de humos. En este caso, ¡manos a la obra! Elimina el hollín con un cepillo envuelto en un trapo húmedo incluso en los puntos más difíciles de alcanzar. Repite el proceso como poco doz veces.

3 – Quitar las incrustaciones y las manchas de grasa

En el caso de que haya residuos de comida o manchas de grasa en la solera, será suficiente calentar el horno para que suba su temperatura y derrita estas partículas y luego eliminarlas. Para quitar las manchas de grasa, friega con una esponja empapada con agua y vinagre y enjuaga. Como ya se ha mencionado antes, aségurate de que el horno esté apagado y frio cuando lo estés limpiando para que no te quemes. No uses detergentes que puedan alterar el sabor de los alimentos. Al final, el mantenimiento de un horno de leña no es mucho más pesado que lo que se necesita para una estufa. De hecho, si se considera la temperatura muy elevada que el horno alcanza, es poco probable que unas capas de hollín se formen; si queda algo después de que las brasas se hayan enfriado se quemará la próxima vez que se use el horno y, en el peor de los casos, una esponja húmeda lo hará genial.

4 – Grietas en el horno de leña; cómo evitar los depósitos de hollín

A estas alturas hay que comprobar que no haya grietas en la cúpula del horno (solo si no se utiliza un horno con cúpula de acero). En general, la presencia de pequeñas fisuras en el horno es normal. El problema surge cuando aumentan de tamaño. En este caso, unos depósitos de hollín difíciles de alcanzar pueden anidar en estos intersticios. A veces, el hollín, a través de esas fisuras sube hasta llegar a la capa de aislamiento y puede formar depósitos facilmente inflamables. Un fuelle puede desempeñar un papel muy importante para eliminar la ceniza de la solera. Hoy en día, algunas compañias ofrecen en su gama hornos con cúpula de acero que no sufren estas grietas. Estos hornos son mucho más cómodos y fáciles de limpiar, pierden menos calor y tienen más eficiencia energética.

5 – Limpiar el horno de leña es más fácil de lo que parece

En resumen, un último consejo para evitar que tu horno de leña se ensucie; humedece la solera del horno antes de hornear la comida. Si después de los primeros usos, el horno se agrieta, no importa; estas fisuras son la consecuencia de la dilatación térmica del material refractario que es por otra parte esencial porque el horno funcione correctamente. Total, cocinar con el horno de leña resulta sencillo y económico aunque no esté exento de riesgos que se pueden eludir con un poquito de atención.